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Concepto de las obras de Holo Arte

del Maestro Boleslao Sawicki Sabomir

Fundamentado por Ken Wilber en el quinto capítulo
de su libro
«Los tres ojos del conocimiento»
- Resumido por Eduardo Alejandro Sawicki -

Si intentamos sintetizar el quinto capítulo del libro de Ken Wilber, titulado: "En el ojo del artista, el arte y la filosofía perenne", (Editorial Kairós); podríamos decirlo de este modo: Los mejores artistas del anterior milenio en Occidente, reflejaban la parte sensorial-material, que Wilber denomina como Sensibilia. Es decir, lo que se percibe a través de los sentidos corporales ordinarios, y lo hacían con la mayor fidelidad posible. Cuanta mayor igualdad sensorial entre el objeto representado y la obra, mayor calidad artística.

A partir de la época del renacimiento y más precisamente del impresionismo, los más grandes artistas comenzaron a plasmar sus obras desde la concepción mental, a la que Wilber denomina como Intelligibilia (abarcando lo conceptual, simbólico y lingüístico). Ya los pintores no se preocupaban tanto por respetar la apariencia ante los sentidos, si no de evidenciar cómo se concebía al objeto-obra desde la mente del artista. Se hacía más hincapié en evidenciar cómo se interpretaba (desde lo mental) a lo que se plasmaba en una obra, que a cómo se la percibía con los sentidos.

Ya en la época moderna, más precisamente desde Kandinsky y Piet Mondrian entre otros; los más destacados artistas han escalado su pretensión tratando de plasmar sus obras desde la percepción espiritual, obtenida principalmente a través de la contemplación, a lo que Wilber denominó Transcendelia (englobando al mundo espiritual, con lo trascendente y lo transpersonal). Lo cual dio origen al arte abstracto que iba dirigido a superar la filtración de los preconceptos mentales y "lo conocido"; a tratar de plasmar como arte, desde el espíritu, a la esencia Divina y lo inmutable, yendo a lo trascendente por intermedio de lo bello. Obviamente, los variados artistas de cada época y lugar, lograban diferentes gados de acierto y error en tales objetivo.

Expresó Wilber: "Ésta es precisamente la definición clásica de la "belleza" en la época de Platón, Plotino y los escolásticos: un objeto es bello en la medida en que es transparente a lo Divino y permite que la Unidad brille a través de él. Para nosotros una obra de arte es bella (buena y verdadera) en la medida en que es translúcida al Espíritu no dual, en la medida en que permite que lo que está más allá de ella brille a su través, en la medida en que, como decía Mondrian, «exprese estéticamente lo universal». Y paralelamente, un artista es "bueno" en la medida en que puede desidentificarse del ego, trascender su yo separado y permitir que lo superconsciente fluya a su través y se exprese en la obra de arte".

Más adelante, Wilber cita conceptos «Según Schopenhauer, todas las grandes obras de arte comparten un rasgo distintivo común, todas ellas tienen la capacidad de incitar al espectador a salir de sí y a penetrar en la obra. El arte, en otras palabras, saca al espectador de sí mismo, lo instala fuera de la dualidad sujeto/objeto y lo transporta a la conciencia no dual o conciencia de unidad. Decía Schopenhauer que el gran arte suspende la división entre el yo y el otro, entre lo interno y lo externo y nos induce, aunque sólo sea por un momento, al reino de lo atemporal. En ese instante eterno nos liberamos de la alineación del ego y nos convertimos momentáneamente en arte».

 
 

En uno de los tramos de ese capítulo afirma: "Éste es, en realidad, el objetivo del nuevo arte. Según estos maestros, el arte verdadero y genuino, el arte superior, implica (1) el desarrollo y la evolución del alma del artista hasta alcanzar la trascendencia del yo separado (o ego individual) y lograr la unión con el Espíritu universal, y (2) la representación - expresión artística de esta dimensión espiritual de tal forma que evoque similares intuiciones espirituales en los observadores. «Algo sagrado –decía Picasso- eso es. Debemos poder llegar a decir que el vigor de una determinada pintura estriba en que está tocada por Dios». «Aunque la gente lo interprete erróneamente, esto es lo máximo que podemos acercarnos a la verdad.»

Entre los últimos conceptos que vierte en ese capítulo de "los tres ojos del conocimiento", Wilber expresa: "Como dije al comienzo de este ensayo, cualquier teoría crítica del arte basada en la sabiduría perenne debería apoyarse en dos escalas, una horizontal y otra vertical. La escala horizontal incluiría todos aquellos elementos críticos de un determinado nivel de ser que influyan en la obra de arte, como el talento del artista, su experiencia, factores socioeconómicos, factores psicológicos y una crítica literaria entre otros. Pero, además de todos estos factores horizontales, se debería también disponer de una escala vertical que nos permitiera valorar la dimensión ontológica del Ser, cosa que no hace actualmente ninguna teoría crítica del arte. Esta escala vertical debería incluir una serie de elementos, relativos al artista, a la obra de arte y al espectador, que puedan resumirse en la siguiente pregunta: ¿A qué nivel de la Gran Cadena del Ser corresponde la obra de arte?."

Inmediatamente continúa: "Como ya hemos dicho, los logros alcanzados por el arte occidental en la dimensión vertical son más bien mediocres. En este sentido, el arte sólo lleva recorrido la mitad del camino de la Gran cadena del Ser. Si bien ha pasado de la materia al cuerpo y, de ahí, a la mente, todavía no ha dado un paso claro hacia el alma ni hacia el espíritu. No obstante, los grandes artistas de la era moderna han mantenido viva la llama de la búsqueda de lo sagrado en una época en la que todo el mundo sucumbía al influjo del materialismo científico. Sólo por ese motivo permaneceremos siempre en deuda con ellos."

Sobre el final añade Wilber "Pero la mayor parte de ellos no alcanzan a ver más que sus propios reflejos. Y los pocos que consiguen vislumbrar un leve destello de transcendelia, después de haber atisbado el reino de la iluminación espiritual existente más allá del pensamiento y de la forma, caen de nuevo en el reino de Intelligibilia, en el reino de la abstracción mental." Y finaliza "El próximo gran paso del arte occidental todavía está por darse. Y no será un paso hacia el cuerpo ni hacia la mente, si no un paso adelante hacia el alma y el espíritu. Hemos asistido ya al parto de la autoconciencia a partir de lo subconsciente, pero aún debemos presenciar el nacimiento de lo superconsciente. Esperamos con impaciencia la aparición de aquellos grandes símbolos artísticos "que pertenecen a los altares de la religión espiritual del futuro" (la frase citada por Wilber es de Franz Marc).

Las obras de Holoarte del Prof. Sabomir logran este propósito ya que incluyen los holocosmogramas que conectan la consciencia con la Esencia Suprema de lo Absoluto, o lo Divino.

 

 

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